A que Don Julio
El pasado domingo dentro de la segunda corrida de la temporada el juez de callejón Julio Ponte, la volvió a hacer, tal vez poca gente se dio cuenta de lo sucedido, pero Don Julio, le pegó tremenda reprimenda al matador Cayetano Rivera Ordoñez, por qué, por atreverse a brincar las tablas con el fin de ayudar a su paisano el matador Miguel Ángel Perera, en los momentos en que se vio en peligro, luego que su primer enemigo le echo mano.
En varias ocasiones hemos criticado la actuación y el proceder de este personaje, que cuando debe de hacerse notar no lo hace, y hasta ahora no hemos podido encontrar un motivo para aplaudirle. Por ejemplo en el momento que a la cuadrilla del matador Perera, se les hizo bolas el engrudo en el segundo tercio del segundo toro del español, simplemente no hizo valer su autoridad, tampoco en la corrida inaugural, en el momento que el picador de Ponce, se dio vuelo al picar al toro de regalo. En esos momento el señor Ponte, no se nota.
Es justificado que un matador se brinque al ruedo vestido de paisano con el fin de ayudar para quitarle el toro a un compañero que este en peligro. En lo personal creo que sí, cierto es que el equipo de monosabios y subalternos que actúan en la Plaza México, es uno, si no que el más capacitado, para enfrentar una situación de peligro, los subalternos al toro y los monosabios al torero, esto es algo que les ha enseñado el doctor Rafael Vázquez Bayod. Al margen de eso hay que decir que cuando un matador de toros que se encuentra en el callejón y brinca al ruedo, no es un improvisado y siempre entrará con conocimiento de causa, además creo que lo hace pensando que cuando él esté en una situación similar exista alguien dispuesto a entrar a hacerle el quite.
El que el torero esté vestido de luces o no, siempre merecerá respeto, ya que el señor Ponte, dudo mucho que pudiera ponerse donde ellos lo hacen, sea un becerrista, un novillero o un matador, a estos personajes se les debe de tratar con respeto y subrayo RESPETO y es que aunque no lo notemos, esta falta de respeto hacia los que visten de luces también es parte de que nuestra fiesta esté como esté y debemos estar consientes que un torero es un ser totalmente diferente a cualquier otro ser mortal.
O acaso me pregunto si Don Julio, cree que a algún torero le pueda pasar lo que le pasó a él, un 5 de febrero de 1992, cuando como inspector de callejón se le hizo fácil meterse al ruedo para intentar atrapar a un espontáneo y terminó en un hospital, luego de que el toro que estaba en el ruedo le pasó por encima, con seguridad en esos momentos hubiera deseado que todos esos toreros a los que ha regañado por entrar a intentar salvar a alguien hubieran entrado en esos momentos a ayudarlo. Esa es la diferencia un torero aunque de paisano sabrá siempre que hacer dentro del ruedo, y siempre entrará para ayudar, nunca para estorbar.
Tres días después de lo vivido tuve la oportunidad de hablar de lo sucedido con el matador Cayetano, quien respetuosamente para las autoridades ni quiso hablar más del tema; sin embargo, sí me comentó que únicamente los que han vivido una cornada y los que saben lo que es estar de cara ante la muerte cuando el toro embiste, saben porque brincan las tablas y nada los puede detener para ello, y el regaño que le propinó el juez de callejón lo tiene sin cuidado pero si agregó que era una clara falta de sensibilidad.
Y siempre lo diremos, cuando las autoridades de una plaza trabajan bien, su trabajo no se nota ni se habla de ellos y bueno en lo que va de la temporada, dos corridas, ya han dado mucho de qué hablar, así que la nueva Comisión Taurina, ya debe de tener temas de discusión al menos sobre este tema.









