La Volpe batalló, pero los convenció
Tantas veces le ha dicho La Volpe a sus jugadores que son malos, que al parecer ya los convenció, y el equipo acumula una aterradora racha de un punto conseguido de los últimos 12 que ha disputado.
El técnico Rayado ha reiterado hasta el cansancio que con este equipo no puede aspirar a nada bueno, se ha encargado de criticar a los refuerzos que trajo y de señalar públicamente, con dureza, los errores de los jóvenes valores de la institución.
Para alguien que cree en el manejo de las energías resulta ilógico que sea él mismo quien se encargue de propiciar un entorno lleno de malas vibraciones y de augurios pesimistas. Al final, las predicciones se están cumpliendo.
Hasta la fecha siete del torneo los Rayados tenían sólo dos derrotas, dos empates y tres victorias, sin embargo, a partir de que La Volpe se "sinceró" con respecto a lo que piensa de su equipo, los tropiezos han llegado uno tras otro, al grado de que en la jornada ocho empató con Toluca y después sufrió tres descalabros consecutivos.
Es preocupante que un entrenador esté tan a disgusto con su trabajo. Es imposible que surja una agradable melodía cuando el director de la orquesta no confía en la calidad de sus músicos y se la pasa hablando mal de ellos.
Es cierto que los jugadores no son niños y como profesionales deberían sobreponerse a este tipo de cosas, pero también resulta claro que un entrenador de la jerarquía y experiencia de Ricardo no puede caer en ese entorno de pesimismo tan acentuado.
En cualquier actividad se requiere entusiasmo y voluntad. Eso no significa que se dejen de ver las fallas y las áreas de oportunidad a mejorar, pero mientras no se cuente con otros recursos hay que buscar afanosamente alcanzar los mejores resultados con los elementos que se tengan a la mano.
La Volpe culminó así una desafortunada semana donde inició exigiéndole a su directiva "chequera abierta" si deseaban aspirar a un título. Imagínese, el técnico que ha basado su carrera como entrenador en la bandera de saber desarrollar y proyectar jóvenes, ahora renuncia a uno de sus principios básicos y se va a la cómoda de exigir recursos ilimitados para triunfar.
Y para rematar el tema, cuando se le cuestiona a La Volpe acerca de su futuro, dice que a su edad lo que menos le interesa es preocuparse por saber si tendrá trabajo en enero o no. Por si toda la apatía y negativismo antes descrito era poco, ahora tenemos, como cereza en el pastel, que lo que menos le preocupa a Ricardo es tener trabajo.
Creo que una institución como Monterrey necesita un entrenador motivado, que esté dispuesto a trabajar con los recursos que el club le provee y que aspire a conservar su trabajo en base a buenos resultados.
La mala noticia es que después de todos los desplantes públicos que ha hecho La Volpe, la respuesta de la directiva se reduce a un tímido: "queremos que se quede el mayor tiempo posible en el equipo".
Esa mezcla de dirigentes sumisos y entrenador prepotente no va a permitir que la historia de los Rayados tenga un final feliz. Y si no me cree, sólo dele tiempo al tiempo.



el mago
10/07/PM
23:32
